Guía Definitiva de Compra de Ofertas y Tarifas Erróneas

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En el medio del vendaval de la tarifa errónea de United a Sydney, me parece que es importante repasar algunos puntos centrales de cómo actuar cuando aparece una de estas circunstancias tan inusuales.

A continuación, algunos de los consejos que puedo darles al respecto.

Las ofertas no se piensan, se emiten. 

El primer consejo que corresponde es bastante simple: sean parte del problema. Ven un precio irresistible, tienen la posibilidad económica de aprovecharlo, les dan los días? Compren. Aún en el peor de los casos, el problema de la cancelación es de otro. Y por definición, van a tener muchas más chances de poder aprovechar la oferta que… aquél que no compró.

Qué es un error de tarifa y qué es una oferta loca?

La oferta loca es algo relativamente frecuente: aparece un precio que es económico para un destino, en una fecha determinada. Si bien es más barato que el común denominador de los precios para esa ruta, se mantiene dentro de los márgenes de lo esperable.

La dinámica de tarifas (de la que hablamos en esta nota) va a establecer ciertos umbrales de precios para un momento determinado de demanda. No es lo mismo ir a Europa en marzo que en Julio, por ejemplo. Pero aún así, uno puede encontrar un pasaje que normalmente vale 30-35.000 en 18-24.000. Sucede, y se aprovecha. Siendo una oferta, se mantiene en el tiempo (hasta agotar asientos, o hasta cumplir un plazo predeterminado), y se encuentran disponibles por todos los medios de venta. (OTAs, venta directa)

Ahora, el error de tarifa (o error fare, o mistaken Fare) es un animal completamente distinto. Generalmente ocurre ante una falla de sistemas, o un ingreso erróneo de datos, o una conversión errónea del tipo de cambio. Estas tarifas existen por poco tiempo (hasta que la aerolínea se da cuenta), y pueden no estar disponibles a través de todos los canales de venta.

La característica que más nos gusta, es que desafía la lógica del comprador promedio. Por ejemplo -no sé, es el que se me viene a la cabeza- un pasaje roundtrip a Australia por $3300, cuando normalmente vale 12 veces eso.

Uno de los argumentos que se dice es “bueno, el precio que se dice es el precio que se paga, y el servicio se pacta entonces por ese precio.” No es tan así: ha pasado en oportunidades que si el precio es ridículamente bajo, se presume error y no se establece una compra de buena fe. No hace mucho, un comprador vio en un supermercado un televisor a un precio 5 veces menor (1415 pesos) que la media para el tamaño y modelo. La justicia argumentó que el comprador no puede, de buena fe, creer que el precio es correcto. Por tanto, desestimó el reclamo.

Aún así, conociendo el paño, la recomendación es la de arriba: si les cuadra fecha, destino y tienen la posibilidad, emitan. Después vemos. 

Apa. Vi un precio fantástico. Qué hago?

La primera recomendación, es: emitan lo antes posible. Teniendo en cuenta que es un error, corren una carrera contra el tiempo. Puede que la aerolínea no se entere por unas horas, o que a los pocos minutos ya hayan faenado al data entry y estén corrigiendo el error. Time is money. Siempre.

En segundo término: usen tarjeta de crédito. Además de las medidas de seguridad extra que tiene una tarjeta de crédito en lugar de las de débito, como consumidores van a estar más protegidos si hay que hacer una devolución de la transacción, si no prospera el error fare.

Tercero, y fundamental: Por el amor de Odín que todo lo mira, no llamar a la aerolínea. Nunca. Jamás. En la vida. Si hay algo erróneo dando vueltas, y llaman a la empresa que tiene algo mal, cuáles son las chances de que se pongan a revisar? Eh? Ni en el peor momento de dudas, cuando todavía el ticket no está confirmado, se llama a la aerolínea. Se emite y se espera. Jamás de los jamases se levanta la perdiz.

Cuarto: no compren nada relacionado con ese pasaje hasta por lo menos 72 horas de la emisión del error fare. Si bien las compras relacionadas con una reserva que cancela la aerolínea son exigibles de resarcimiento, es mucho más seguro no comprar nada que tener que andar haciendo el proceso de devolución de la guita gastada. Sobre todo, cuando en el afán de roedor le metemos un hotel de la hostia -por la guita que nos ahorramos en el pasaje, claro- con tarifa no reembolsable. Nuevamente, como decimos en el ítem 2, una tarjeta de crédito ayuda bastante a que el proceso de reembolso sea más fluido.

A la larga, aprovechar una de estas ofertas locas, o error fare, o mistaken fare, o milagro inesperado tiene mucho de pescador. Uno tiene la caña lista, el anzuelo con carnada. Y un día, pica uno grande. Si lo sacamos, fantástico. Si se fue, otra vez será. Mi filosofía es simple: ayer a la mañana, no tenía ningún plan para ir a Sydney. Hoy, tampoco. Pero sostengo fuerte la caña.

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4 comentarios

  1. Una lástima por los que emitieron, yo no llegué así que me llevé la decepción un poco antes. A seguir esperando…

    Fijate que en el segundo item escribiste tarjeta de crédito en lugar de débito. Saludos!

  2. Ustedes es un ser de luz, echar luz para el viajero ilustrado!

    Te quedo la frase siguiente: “En segundo término: usen tarjeta de crédito. Además de las medidas de seguridad extra que tiene una tarjeta de crédito en lugar de las de crédito” debería ser la 2da debito correcto?

    Agrego un pasito extra, asegurarse de agarrar la TC con mayor límite (en el caso de despegar deja usar dos) y/o llamar a tarjeta para que no rechacen por motivos de seguridad. Cada segundo vale y sobretodo en esas páginas colapsadas.

  3. Pleno auge de tarifa error a Sidney y yo llamando a mi casa porque había dejado las tarjetas allá!
    Fijate que cuando recomendas pagar con credito pusiste credito dos veces, intuyo que iba debito 😛

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