Audiencia 221: A pedir, que se acaba el mundo

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El viernes se dio una nueva instancia de un proceso que parece haberse quedado en un tiempo que, a la velocidad a la que se mueve el mercado aerocomercial Argentino, dista mucho de ser el ideal, o al menos, relativamente eficiente.

No digo que las distintas partes interesadas no necesiten comunicar sus intenciones, o establecer un canal de contacto con aquellos a los que les interesa la cuestión. Esa es la idea original de las audiencias. Pero me da la sensación que al final, ANAC (mejor dicho: nosotros, los contribuyentes) terminamos pagando un evento social donde todos van a decir algo, sin repreguntas o debates. Cada uno va, cuenta su historia, habla de aviones, conectividad, orgullo, pasión, deseos. Casi como que todas nos están haciendo el favor de transportarnos y ninguna estuviera ahí para hacer plata. Curioso.

Pasaron las compañías, pidiendo 792 rutas, como si el contexto no hubiera cambiado. Ahí anduvo Andes, que en la misma semana que devuelve dos aviones pide rutas a Fort Lauderdale. Pasó Baires Fly, Pasó un ejecutivo representando a dos compañías, pasó LASA, pasó LATAM, pasó Flybondi, con un pedido de casi 300 rutas entre las que incluye una ruta a Malvinas, la cual sabemos imposible en la práctica pero que demuestra exactamente lo que este sistema de Audiencias Públicas es: una oportunidad de hacer publicidad, con pedidos que no son vinculantes y otorgan derechos por 15 años. Vos andá y pedí, total es gratis.

Y he ahí la cuestión: cuando interviene el estado, no es gratis. Lo pagamos todos. Horas después de la audiencia, Flybondi salió a publicitar consistentemente el pedido más abstracto de su historia. LASA también pidió volar a Malvinas, es cierto, pero hasta el momento tuvo el decoro de no armar una campaña detrás de esa ruta.

Y hablando de campañas, llegado el turno de los particulares interesados, la última exposición tuvo tintes ridículos. Una chica fue a contar lo lindo y maravilloso de volar con Flybondi. Así, desinteresadamente, se bancó una audiencia entera esperando su turno y cuando subió al estrado leyó una cartita contando las bondades de Palomar y “evitar el estrés de los grandes aeropuertos” y de cómo todo es maravilloso porque le ponen nombres de mascotitas a los aviones.

No tengo nada contra esta chica o contra Flybondi, vale aclarar, pero me parece que es un gastadero de recursos para hacer promoción. Y en un contexto en el que nos quieren cobrar el gas retroactivo, me da la sensación que los fondos públicos podrían destinarse a otra cosa. Por ejemplo, en fortalecer el esquema de redundancia de enlaces de comunicaciones, para que ante un fallo que deja inutilizados los despegues de la segunda terminal aérea del país no lleve cuatro horitas encontrarle la vuelta.

Entiendo, como hombre de sistemas, que claramente no hay un único enlace, y que la falla debió haber sido suficientemente grande para voltear los dos; pero también entiendo de Service Level Agreements y para un escenario de misión crítica como es la aviación comercial, cuatro horas es inaceptable. Como siempre, nos termina salvando la excepcional proficiencia del factor humano; pero no se puede hacer base en esa innata cualidad Argenta de atar todo con alambre y que siga andando.

Creo que es hora de revisar el procedimiento de audiencias de la ANAC y empezar a pensar en que sea un trámite administrativo con costo para el solicitante. Reducir los tiempos de adjudicación y poner plazos para empezar a operar las rutas pedidas. Ponernos serios y evitar los improvisados que aparecen en todas las audiencias a pedir rutas a la Isla de Sal. Total es gratis. A quién se le cobran las horas invertidas en analizar las 178 rutas de BAIA -se acuerdan de BAIA, la que iba a volar a Cabo Verde, con 14 A350 y que empezaba a operar en diciembre de 2017-? A nadie? Claro que no: ya las pagamos todos.

Entonces, en esta audiencia, la 221, se pidieron 792 rutas en total. La expectativa de verlas volando es un ejercicio de deseo, al menos en el corto plazo. Pero a quién le importa, si pedir es gratis.

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7 comentarios

  1. Por fin leo algo de total interés, ya que estoy de acuerdo en el 100% y el rol estatal donde no solo es la rifa de rutas sino que no se trataron temas de fondo, como ing de sistemas un incidente donde puede llegar a existir un plan de contingencia “cosa que no se” y ese plan falla ahi esta el verdadero problema 4 a 5 horas sin comunicaciones no es aceptable. Por otro lado creo que el pedido de rutas deberia ir acompañado con planes de implementacion de las mismas y a su vez si no cumplen dichos planes, el estado llevar a cabo sus respectivas multas y sanciones.

  2. Hola Pablo. Lo del enlace no fue tal. Fue un equipo de Telecom el q generó la falla y no solo jodió a los aeropuertos sino q también dejó incomunicados a varios sectores de AMBA. X eso cuando hablas de enlace, no fue un Punto a Punto, ni una fibra. Reitero q esa falla placa fallada la q afectó las comunicaciones de varios puntos de AMBA. LA misma alrededor de las 19 hs del miércoles pasado empezó a mostrar signos de falla. Durante la madrugada del jueves el proveedor le realizó una actualización y se jodió del todo.
    También sería interesante q esa empresa pague una multa x los inconvenientes ocasionados.
    Abrazo!

    1. Totalmente, la falla fue grave y si tenés un buen contrato, te tiene que compensar el proveedor.
      Y no hay nada que me genere más miedo que una actualización. En una época anterior de mi vida, un proveedor actualizó algo un 24 de diciembre a las 10 am. Papanuel llegó en el datacenter.

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