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Con la suspensión definitiva que decidió Aerolíneas Argentinas de los vuelos a Caracas, Venezuela sigue perdiendo servicios internacionales, lo que contribuye al aislamiento del país Sudamericano y a su prolongada crisis.

Peter Cerdá, vicepresidente para América de IATA, por sus siglas en inglés lo dijo clarito  hace poco: Venezuela se está desconectando del mundo.  “La situación es difícil, ya la mayoría de las compañías que son miembros de IATA han salido. Tenemos seis o siete líneas áreas con frecuencias muy reducidas, al mínimo”, dijo Cerdá a periodistas en Panamá.  “Venezuela se está desconectando, está prácticamente desconectada con el resto del mundo, sobre todo por vía aeronáutica, y no vemos ninguna solución a corto plazo”.

La razón por la que las distintas compañías dejan de operar en Venezuela tiene bastante poco que ver con lo ideológico, sino más bien con lo práctico: en un mercado con un férreo control del tipo de cambio, es prácticamente imposible para las aerolíneas convertir los ingresos que genera la operación de las rutas de Bolívares a Dólares. Tal es así que hay casi 4000 millones de dólares retenidos en el mercado de divisas gubernamental, lo que llevó a continuas disputas, sin ningún resultado.

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Alitalia cerró su ruta a Caracas en junio de 2015, apenas 9 meses después de reabrirla tras intensas negociaciones entre el gobierno y la empresa. “Cerramos las conexiones a Caracas hasta que el Gobierno venezolano pague los 250 millones de dólares que nos debe” fue lo que dijo Silvano Cassano en ese entonces. En las alicaídas finanzas de la línea de bandera Italiana, contar con este ingreso hubiera sido importante.

Cerdá dijo que la administración del presidente Nicolás Maduro no muestra voluntad para “solucionar los percances que tenemos”. Esto es, la administración de la deuda y los aspectos relacionados con la seguridad operativa. Por el clima de inestabilidad política, varias empresas preferían que las tripulaciones hagan sus rotaciones con base en otros países de la región. Esto, además de la complicación logística, es antieconómico y reduce aún más las chances de una operación sustentable en el país.

Han sido varias las aerolíneas que abandonaron la operación. United y Delta dejaron la ruta, además de la mencionada Alitalia. Lufthansa, Avianca, Air Canada, LATAM, Gol y Aeroméxico, y finalmente AR se suman a la lista de empresas que cesaron operaciones, aduciendo baja rentabilidad, asuntos de seguridad o coyuntura socioeconómica. Sin embargo, algunas líneas resisten todavía.

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El pasado 25 de agosto, el presidente ejecutivo de la aerolínea panameña Copa, Pedro Heilbron, manifestó que la compañía seguirá operando en Venezuela pese a las dificultades. “Nosotros estamos quedando solos prácticamente en ese mercado pero nuestra intención es no salir, no abandonar el mercado de Venezuela”, señaló Heilbron, aunque manifestó que las tripulaciones de Copa ya no pasan la noche en ciudades venezolanas.

“Es una situación triste porque la intención de las compañías era continuar” en Venezuela, afirmó Cerdá, quien pese a las dificultades no cree que el país quede totalmente aislado porque “siempre habrá algún tipo de conectividad, pero el acceso es mucho más difícil”, sostuvo. Otras compañías que aún operan en el país, como American Airlines, TAP, Air France e Iberia, recortaron frecuencias de vuelos y rutas: en el caso de AA, hasta en un 80%.

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Turkish Airlines incrementará sus vuelos a Caracas tras un acuerdo bilateral entre el gobierno de Maduro y el de Erdogan: aquí si hay más ideología que otra cosa. La idea es mostrar una Venezuela que mantiene lazos con el mundo. Si así fuera, mostrarse con Erdogan tiene más complicaciones que ventajas, dada su reciente popularidad (not) en el escenario global.

Más allá de la cuestión del mercado aerocomercial Venezolano, sería importante que pueda reinsertarse en la región, y que tal reinserción le traiga alivio a una población que no merece vivir así. Ojalá pueda hacerse pronto.

 

 

 

 

39 años. Argentino. Casado.
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Viajero ocasional, nerd frecuente.
Pablo Díaz

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