diazpez@diazpez.com

Retomando lo que contábamos en la parte 1 y la parte 2 de la serie, la lucha entre las aerolíneas del Golfo Pérsico y los tres operadores más grandes de la industria aerocomercial Norteamericana se acerca cada vez más al equivalente a unas tablas en ajedrez: no habrá grandes cambios en la coyuntura. Más bien, habrá una consolidación de las diferencias.

En un punto, este agrio equilibrio estuvo cerca de romperse, cuando Qatar Airways anunció su intención de comprar el 10% del paquete accionario de American Airlines. Muchos analistas pensaron que era una decisión correcta, muchos que era un error garrafal. Analicemos por un momento esa decisión, poniendo todos los datos sobre la mesa. Para eso, nos vamos a hacer unas preguntas.

  1. Por qué Qatar anunció la intención de compra?

Por que legalmente estaba obligada a hacerlo: a partir de 1976, la Hart–Scott–Rodino Antitrust Improvements Act ordena que la empresa o particular que quiera comprar más del 1% de las acciones de compañías que superen los 258 millones de dólares de facturación anual deben notificar esa intención a la Comisión de Comercio y al Fiscal General especializado en antimonopolio.

Claramente, cuando Qatar presentó la carta de intención, las acciones de American se elevaron rápidamente: es el tipo de noticias que el resto de los accionistas esperan recibir. Sin embargo, el directorio de AA necesitó expresar lo contrario.

La inversión propuesta por Qatar Airways no fue solicitada por American Airlines y de ninguna manera cambiaría la composición, la administración o la dirección estratégica de la Compañía. Tampoco altera la convicción de American Airlines sobre la necesidad de hacer cumplir los acuerdos de Cielos Abiertos con los Emiratos Árabes Unidos y la nación de Qatar y asegurar una competencia leal con las compañías aéreas del Golfo, incluyendo Qatar Airways. American Airlines continúa creyendo que el presidente y su administración se enfrentarán a los gobiernos extranjeros para poner fin a los subsidios masivos de los transportistas que amenazan a la industria de la aviación estadounidense y que amenazan los empleos estadounidenses.

Centro de MRO (Manteinance, Repair and Overhaul) de American Airlines en Tulsa.

 

2. Qué buscaba obtener Qatar con la inversión?

Aquí es donde se ve la verdadera movida: desde el anuncio, Qatar salía ganando.  En cualquiera de los dos escenarios, había una victoria. Analicemos.

Una de las posibilidades era que American aceptara la oferta. Eso hubiera mejorado enormemente la posición de Qatar en relación con la disputa que es el núcleo de esta serie. Invertir directamente en una compañía Norteamericana es una señal clara en relación con la conservación de “empleos estadounidenses”. Por otro lado, implicaba diferenciarse de las otras líneas del Golfo, en el momento en el cual éstas habían cortado lazos con el Emirato Qatarí, imponiéndoles el bloqueo que afectó a la compañía económica y logísticamente. Debilitar a las GB3 alivianando la posición de un miembro era algo que las UB3 no podrían descartar.

El otro escenario, es el que American forzó: finalmente, Qatar retiró la oferta de compra, tras la recepción poco amistosa de su propuesta:

“Una revisión más detallada de la inversión financiera propuesta, teniendo en cuenta la última divulgación pública de American Airlines, ha demostrado que la inversión ya no cumple nuestros objetivos. Qatar Airways continuará investigando oportunidades de inversión alternativas en los Estados Unidos de América y en otros lugares que cumplan con nuestros objetivos “

Qué logró Qatar con esto? Poner a American en el lugar del mal tipo. American rechazaba una inversión genuina, de una compañía que en los últimos años se asoció con varias empresas (tiene un 20% de IAG y un 10% de LATAM, entre otras inversiones). La posición de negociación de Qatar le permitió moderar una situación política extremadamente compleja en su frente de operaciones, y pudo mitigar los efectos del aislamiento al que lo habían sometido los vecinos del Golfo.

Resultado de imagen para qatar latam

American Airlines no perdió demasiado, pero quedó claro que la sobreactuación respecto a la oferta fue innecesaria y la expuso gratuitamente: más cuando decidió cancelar los acuerdos de Codeshare con Etihad y Qatar. En la práctica, tal ruptura con Qatar no tiene efectos prácticos, porque siguen siendo socios de la alianza Oneworld. Sí consolidó su postura en el bloque que hace un fuerte lobby para que la administración Trump (teniendo en cuenta que Donald es amigo personal de Al Baker, CEO de Qatar) restrinja las operaciones de las GB3.

En resumidas cuentas, la guerra va a continuar por años, ya que ninguna de las dos partes está en condiciones de quebrar la posición de la otra. Los subsidios continuarán de los dos lados, la definición sobre qué implica una política verdadera de cielos abiertos, y cuáles son los impactos reales sobre el mercado aerocomercial. Es un empate técnico y eterno.

Si puede quedar algo como conclusión, es que desde el inicio de la política de Cielos Abiertos, Estados Unidos impulsó y expandió la idea de eliminar las restricciones para operar fuera de USA. Mantuvo el interior de su territorio para sí, y subsidia fuertemente las operaciones internacionales de sus carriers, aún cuando estos son empresas privadas. Bastó que hubiera una región con recursos ilimitados, cuyo objetivo no fuera tener ganancias, para que esta política tuviera su mayor revés.

Es parte de una discusión más grande, pero ninguna línea aérea escapa a la política del país que la aloja. En este caso específico, la situación es similar a un partido de truco entre dos mentirosos. Y durará años.

39 años. Argentino. Casado.
Profesional de IT por elección, Aeronáutico por vocación.
Casi piloto. Casi Spotter. Casi Ingeniero.
Viajero ocasional, nerd frecuente.
Pablo Díaz

Administrador

A %d blogueros les gusta esto: