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A principios de este año, si alguien me decía “vas a armar un blog, y va a tener 45.000 visitantes únicos” no le hubiese creído. Después, tal vez pensaría que es factible armar un blog, y que estaría más que contento si en todo su ciclo de vida tuviera ese número de visitas.

Sin embargo, llegamos a ese número en menos de seis meses. Y digo “llegamos” porque no me queda otra que subirme a lo que hicieron ustedes. Los que leen, los que comentan. Los que le dan forma, y me dicen para donde ir. Y por sobre todas las cosas, los receptores del contenido. Porque uno puede hablar, pero se vuelve triste si nadie escucha.

Cuando llegué al post 100, decía que sentía que eran 100 asados con amigos. La sensación es la misma, pero han cambiado algunas cosas. Cosas que tuve que aprender sobre la marcha. Cosas que te devuelven al centro. Que aún cuando el 90% del blog sea contar cosas de volar, hay que tener los pies en la tierra.

Aprendí que cuando se empieza a tener llegada, aumenta la responsabilidad. La responsabilidad de dar información certera, y diferenciarla de la opinión. La responsabilidad de generar contenido de calidad, y de tratarlo con respeto. Al contenido, y a quien lo lee.

Aprendí que cada contacto es importante. Que cada persona que se toma el tiempo de mandarme un mail, de dejar un comentario, merece una respuesta. A veces, la dinámica del día lo hace difícil, por lo que pido disculpas si me demoro. Pero sepan que leo todo.

Hablando de responsabilidad, la otra vez contaba que había recibido un mail de un familiar de los afectados por lo que pasó con el LV-MCV. Y me hizo dar cuenta de la inmensa responsabilidad que implica hablar en momentos como ésos. Del extremo cuidado, de la sensibilidad. A la larga, de la esperanza. Por eso, y quedará como regla general para siempre, ante eventos similares, lo haré desde el mismo lugar. Sin especular, sin aventurar, sin anticipar resultados. Continuaré combatiendo a los irresponsables desde este frente. Serán menos clicks? Probablemente. Pero no voy a moverme de ese sitio. Sobre un accidente, que hable la Junta. Ni un segundo antes.

Hablábamos de estos 45000 visitantes únicos, y que hubiera sido feliz si el total de visitas del ciclo de vida entero del blog hubiera sido ése. Pero lo mejor, y es realmente lo mejor, es que recién empieza. Quién sabe de cuánta gente hablaremos en un año. Pero no importa. Hoy, a ustedes, los 45000 que arrancaron esta iniciativa conmigo, les tengo que decir gracias. Desde el corazón, gracias.

Extiendo el agradecimiento a mi mujer, que me bancó y me banca siempre. A la madrina mágica Floxie, al padrino mágico Sir Chandler. A Quiz Viajero y los chicos de RadioQV, a todos aquellos que interactúan conmigo en redes sociales. No puedo no mencionar a la inefable Tía Lily, razón de ser de este blog.

Se vienen unas cuantas cosas más, instancias de crecimiento que iré compartiendo. Pero por ahora sólo me queda darles un consejo, no desde la soberbia, sino desde el humilde descubrimiento de la verdad de la milanesa:

Tómense un día para preguntarse si son felices haciendo lo que hacen. Si la respuesta es que no, pregúntense qué los hace felices. Cuando sepan qué es, háganlo. A falta de mayor evidencia, la única vida que tienen es la que están viviendo. 

Quién les dice. Quizás un día se dan cuenta que el blogcito ése que hicieron podría llenar una cancha.

39 años. Argentino. Casado.
Profesional de IT por elección, Aeronáutico por vocación.
Casi piloto. Casi Spotter. Casi Ingeniero.
Viajero ocasional, nerd frecuente.
Pablo Díaz

Administrador

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