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Como una continuación lógica de lo que hablábamos en la parte 1, es hora de explorar otros dos componentes claves de la aviación comercial global. Comencemos por las Alianzas de Líneas Aéreas.

Si bien la historia de las alianzas comenzó allá por 1930, el primer acuerdo parecido a lo que hoy conocemos como una Alianza es la que se armó en 1989 entre Northwest y KLM. De hecho, esta alianza fue el puntapié para un primer acuerdo de Cielos Abiertos entre Holanda y USA, lo que luego derivó en la apertura del mercado para toda Europa.

En 1997 entonces, se creó Star Alliance, que arrancó con 5 compañías ( Scandinavian Airlines, Thai Airways International, Air Canada, Lufthansa, y United Airlines), y hoy cuenta con 27 líneas aéreas.

Poco después llegó Oneworld (1999, hoy 14 líneas) y SkyTeam (2000, hoy 20 miembros). Pero basta de historia. Vamos a lo importante:

Pertenecer tiene sus Privilegios: Ventajas de una Alianza 

La primera y más importante ventaja es la posibilidad de ofrecer destinos globales a una línea aérea. La interconectividad entre hubs asociados es clave para poder brindar servicios de ultra larga distancia de forma eficiente, y aumentar las posibilidades de un pasajero de llegar de un punto al otro del planeta mediante un vuelo simplificado al máximo.

Una de las formas de aprovechar esta ventaja (no todas las compañías miembro de una alianza lo han implementado entre sí, y se puede establecer un acuerdo externo a la alianza) es mediante el sistema de Código Compartido, o Codeshare. Básicamente, es compartir los asientos disponibles para un vuelo determinado con otra compañía, multiplicando las posibilidades de venta de los mismos. Los asientos disponibles tienen distintas modalidades de venta:

Blockspace: una aerolínea le “compra” a la otra una cantidad determinada de asientos en el vuelo de la operadora. De acuerdo al tipo de compra, será responsable de la venta de los mismos hasta la hora del vuelo (hardblock) o podrá devolver los que no vendió antes de una fecha determinada (softblock)

Freespace: Los sistemas de las aerolíneas socias de un acuerdo de Codeshare se comunican en tiempo real para consultar la disponibilidad de un vuelo; esta modalidad puede considerar al avión completo, o la aerolínea que opera el vuelo puede determinar cuántos asientos desea compartir.

Imagine que usted está en un aeropuerto esperando abordar un vuelo, y de pronto se cruza con esta pantalla de arribos:

Maravillas del Codeshare: 3 vuelos en un solo avión

Qué es esta brujería? Tres aviones juntos? No, pero virtualmente no está tan lejos. Usted compra su ticket a Vancouver a través de Air Canada (AC6249), y verá que el ticket dice “operado por ANA”, que está ofreciendo el mismo vuelo bajo su nomenclatura (NH115). Otro pasajero compra su boleto a través de United (UA7993), y las tres aerolíneas se benefician de la misma ruta. De acuerdo a la estadística, este acuerdo permite que los pasajes entre estos destinos sean hasta un 27% más económicos, porque el load factor de un vuelo compartido es mejor que tener 3 vuelos independientes.

Aerolíneas Argentinas y sus acuerdos de Codeshare.

Otra de las principales razones para pertenecer a una Alianza es la significativa baja de costos asociados a la operación de rutas de larga distancia para una aerolínea que no es parte de una alianza: atender una ruta intercontinental sin acuerdos implicaría tener una base propia en el aeropuerto de destino. Es decir contratar personal de oficinas comerciales, de operaciones, mantenimiento y demás recursos. Al delegar estos recursos en los hubs de otras compañías, hay un importante costo que desaparece.

Mostrador de Check-In de Skyteam en Heatrow. La terminal C de Ezeiza opera bajo el mismo concepto.

La otra gran ventaja para una línea aérea es que puede negociar la provisión de sus necesidades a una mayor escala. No es lo mismo firmar un acuerdo de catering, por ejemplo, con 27 líneas aéreas que con una. El costo por comida será menor, lo que genera que el margen de ingreso por Ancilliary Services crezca.

Como pasajero, usted también tiene ventajas: la baja de costos se traduce (no siempre, ya hablaremos de esto) en una baja del costo del pasaje. También tendrá más oferta de vuelos en una misma ruta, acceso a lounges de distintos aeropuertos de la alianza, mejores conexiones por optimización del sistema Hub & Spoke, y la posibilidad de sumar millas en varias aerolíneas de la misma alianza, lo que redunda en premios más accesibles, tanto en la obtención como en el canje de los mismos.

 

Uno podría pensar que las alianzas son lo mejor que le puede pasar a la industria de la aviación. En una gran medida, es verdad: aprovechan al máximo las características de la economía de densidad, aplicando a rajatabla el modelo de economía de escala. Ahora, todo tiene un lado oscuro.

Desventajas de una Alianza

Costo de ingreso: Para una empresa, alcanzar los estándares de una alianza puede ser costoso, en términos de compatibilizar la oferta de servicios con el resto de los miembros. Es un proceso largo y económicamente complicado, que compensará luego con los beneficios citados previamente. Sin embargo, en el mientras tanto, consume una importante cantidad de recursos.

Pérdida de Independencia: La pertenencia a una alianza hace que muchas de las decisiones que una línea aérea vaya a tomar deba ser consensuada con el resto de los miembros, y evaluada en una visión global, en lugar de lo que mejor convenga a la línea en sí. Además de la pérdida de independencia, los procesos de toma de decisiones de consenso también quitan flexibilidad y capacidad de rápida adaptación a los cambios del mercado. Esta rigidez necesariamente se transformará en pérdida de competitividad y la consecuente necesidad de compensar esta pérdida trasladando ese costo al precio final.

Congestión de los Hubs: La capacidad operativa de los hubs en los que conectan las líneas miembro se ve rápidamente saturada por el volumen de tráfico que manejan. Por ejemplo, el 75% de los pasajeros que recibe el aeropuerto de Frankfurt pertenecen a compañías miembro de Star Alliance. Esto llevó a una negociación entre el aeropuerto y la Alianza sobre tasas y cargos, lo que virtualmente dejó afuera a otras aerolíneas de la terminal.

Exclusividad de destinos = monopolización de precios: Por lo que decíamos recién, si compañías aéreas externas a la alianza dominante en un hub quisieran volar a ese destino, se encontrarían con costos más elevados, por lo que tal opción sería rápidamente descartada. Eso genera que, libre de competencia, la alianza determine el precio que guste para esa ruta.

Capacidad de lobby: En virtud de proteger sus rutas y potenciales clientes, las alianzas pueden -de hecho, lo intentan seguido- presionar al poder político para crear condiciones favorables para sí o desfavorables para la competencia. Sin ir más lejos, Air France intentó durante años complicar las rutas hacia Europa de los operadores del Golfo Pérsico.

Como pasajero, la decisión siempre es más simple: quiero ir de aquí a allá, por la compañía que me ofrezca la mejor relación entre costo y servicios. Atrás de esa elección, hay una enorme maquinaria que iremos abarcando de a poco. En el caso de las alianzas se ve cómo la unión hace la fuerza. Será cuestión de ver si le sirve.

 

 

39 años. Argentino. Casado.
Profesional de IT por elección, Aeronáutico por vocación.
Casi piloto. Casi Spotter. Casi Ingeniero.
Viajero ocasional, nerd frecuente.
Pablo Díaz

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