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En la madrugada continental Americana, se conoció que Arabia Saudita, los Emiratos Arabes, Barein y Egipto prohibieron todos los vuelos comerciales cuyo origen o destino sea Doha, capital del Estado de Qatar. Las sanciones se explican desde la acusación formulada por estos cuatro estados, en la que señalan a Qatar como un financista de operaciones de terrorismo, a través de sus probados vínculos con Irán. Si se me permite discurrir un momento del análisis estricto de la coyuntura de la aviación de la zona, que Arabia Saudita o Egipto acusen a un tercer estado de financiar terroristas es hasta un tanto irónico. En todo caso, y de acuerdo al análisis Saudí o Egipcio, Qatar financia al terrorista equivocado. Pero bien, no viene al caso.

Adicionalmente a los vuelos, Arabia Saudita prohibió también el uso de su espacio aéreo, lo que por ubicación geográfica representa un desafío logístico mayúsculo para los operadores que tengan rutas a Doha. Los vuelos europeos necesitarán atravesar los siempre placenteros cielos de Turquía, Siria e Irak para llegar a Qatar. O Irán-Irak-Jordania para llegar a Medio Oriente. Las disrupciones serán significativas.

 

Por el lado de Qatar Airways, perder los hubs de transferencia de Riad (Arabia Saudita) y Dubai (Emiratos Arabes) tendrá un impacto tremendo en sus operaciones de larga distancia. La interdependencia del tándem Doha-Dubai será puesta a prueba. Para tener una muestra de tal interdependencia, en diciembre de 2016 Emirates puso un A380 a hacer la ruta, que cubre en 1h 10 minutos y es la ruta más corta operada por un SuperJumbo. En total, hay (había) más de 60 vuelos diarios entre los aeropuertos.

Otro gran impacto se dará en el aeropuerto de Doha: la cantidad de aviones que Qatar Airways deberá poner en tierra porque no servirán las rutas regionales en el Golfo Pérsico atestarán las plataformas, por lo que la operación diaria del Hamad International Airport será mucho más complicada y cara.

Como digo en el título, hoy vemos como empieza una disrupción mayor en el espacio aéreo de una región inestable y con muchos intereses cruzados. Qatar es el tercer país productor y exportador de gas natural, y cortarle los víveres puede salir muy bien, o muy mal. Habrá que esperar para ver.

 

39 años. Argentino. Casado.
Profesional de IT por elección, Aeronáutico por vocación.
Casi piloto. Casi Spotter. Casi Ingeniero.
Viajero ocasional, nerd frecuente.
Pablo Díaz

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